
El día de Navidad Caperucita Roja va a casa de la abuelita y, en el bosque, descubre a la Bella Durmiente. Se acerca a una charca cercana y besa a una rana para que, convertida en leñador, despierte a la dama. Todos juntos siguen el camino de baldosas amarillas y se encuentran un conejo blanco que les indica que llegan tarde. Apresuran el paso, pero se entretienen jugando con los tres cerditos. A lo lejos se escuchan las doce campanadas. Caperucita se convierte en Campanilla y llega volando a casa de la abuela que la espera jugando al mus con media docena de lobos, dos madrastras y la Reina de Corazones.
Así comenzaba, más o menos, la historia que el abuelo Teodoro nos contaba de pequeños tras la cena de Nochebuena. Cada vez cambiaba los cuentos a su antojo sin dejar de mirar la mesa en la que los mayores, juntos por una vez al año, seguían arreglando el mundo entre turrones.
Y seguramente conseguía algo de mayor provecho con su cuento de cuentos que todos esos adultos discutiendo sobre la mejor forma de hacer las cosas, para al final seguir haciéndolas igual.
ResponderEliminarFeliz Navidad, Mar!
Festival de cuentos. Que no se pierdan nunca.
ResponderEliminarMuy original, Puck.
Feliz Navidad.
¡Qué buena forma de acabar la Nochebuena! Me gusta el abuelo Teodoro. Me quedaré con la idea para cuanto me toque tener nietos.
ResponderEliminarFeliz Navidad, Puck.
Un abrazo.
Me encanta el poupourri, que has hecho mezclando personajes
ResponderEliminarFelices fiestas de cuentos!!!!felicitaciones, txapeldun tuviste un abuelo
" delicioso" ....esos recuerdos son la salsa de la vida...
la pena que ahora es todo consumo trepidante, sin contenidos del sentido de la navidad, en mi familia al menos lo de cantar villacincos es cosa de niños !!!!!
felices fiestas un abrazo navideño
¡Vaya con el abuelo Teodoro! Si es que se toma dos copitas... Buena mezcla. Aprovecho para felcitarte las navidades. ¡Feliz Navidad!
ResponderEliminarQue bueno el Teodoro, los niños tenían que estar encantados, como yo
ResponderEliminarFalta hacen esos cuentos infantiles sin devoradores ni devorados.
ResponderEliminarBonito cuento, ranita.
Par de abrazos.
Jejejejje que cuento más bueno...
ResponderEliminarBesos de navidad desde el aire
Sobre un fondo tierno, yo veo un fondo de extrema crueldad. El abuelo es "desterrado" a la mesa de los pequeños, ya no cuenta. Magistralmente llevado.
ResponderEliminarPuestos a ser críticos tienes una oración ("Se acerca a una charca cercana y besa a una rana para que, convertida en leñador, despierte a la dama") que te ha quedado en verso en medio de la prosa.
Me encantó.
Yo también tenía un abuelo (Periquín, lo llamábamos) que nos contaba cuentos a los nietos... Esa mezcolanza de cuentos es lo mejor de la Nochebuena.
ResponderEliminar¡Feliz Navidad, Puck! y ¡Feliz 2013!
Croac!...debería ser suficiente pero algunos todavía no hablan el idioma de la ranas, y para ellos también va mi mensaje.
ResponderEliminarBuena entrada al año! espero que las ilusiones y proyectos que nos unen nos reunan en breve.
Un besazo!!!...no olvides besar a Nicolás de mi parte!!!!!!
Que maravilla recordar los cuentos del abuelito. Me parece entrañable, yo cambiaba los colores y la historia de caperucita, mis hijas lo recuerdan con ternura.
ResponderEliminarFeliz Año
Juraría que había comentado este micro.
ResponderEliminarCuánto provecho podríamos sacar de los abuelos. Me gusta mucho, además la macedonia que has hecho de cuentos, Puck.
Un abrazo.