El punto de partida, un pueblo. El de llegada, una casa en el bosque. Entre un lugar y otro, un camino serpenteante entre enormes árboles, pequeñas flores multicolores y el sonido de los animales. La niña canta. La niña salta. La niña juega y se entretiene. Habla con las ardillas, recoge margaritas y las deshoja. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere... La niña ríe. La niña sueña. Trepa a la rama más alta para ver mejor las nubes. Dibuja castillos en el aire y persigue a un sapo junto a la charca. Lo besa. Se escabulle. No hay príncipe, pero no importa. La niña corre. La niña tropieza y se levanta. Lleva una cesta llena de cosas ricas para su abuelita. La niña se llama Caperucita y dice el cuento que por el camino le adelantó el lobo. Pero esa es otra historia.