martes, 13 de septiembre de 2011

Microjustas I de II

Una de cal....

Herencia de Puck
Aunque cree firmemente que la belleza está en el interior, Frankenstein busca una chica vampiro para relación estable y evitar a sus hijos reflejarse en los espejos*.

ganó a

Culpa de AM
El alma del monstruo seguía encerrada en su creador. La liberó de un hachazo, y ésta se amoldó al puzzle de su cuerpo. Días después, el monstruo enfermó: el remordimiento gangrenaba sus cicatrices.

en la primera ronda de las III Microjustas Literarias sobre Malotes y con el tema: Frankenstein
*Corregida la cacofonía final detectada por Hank en el torneo. Gracias por la merecida crítica.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Es la hora de dormir

La primera es MarySol, que lleva en el nombre las dos cosas que más le gustan y tiene entre las patas fina arena de playa.
La segunda es Margarita, que va dejando un rastro de gotas de rocío y hojas blancas siempre impares.
Y la tercera es Ángeles, su mejor amiga, porque con ella siempre se queda dormida y con ella sueña mil y una aventuras entre nubes de algodón.
Marianela nunca cuenta ovejitas. Prefiere tortugas porque caminan más despacio y le da tiempo a contarles historias.

Dibujo de Juanlu
Proyecto Cúentame un cuento
* Es la hora de descansar: Con las tortugas de Juanlu y su convocatoria "Cuéntame un cuento" en la que os animo a participar, llega el esperado momento de colgar el cartel de "Cerrado por vacaciones". Al menos una semanita. Se que debo un montón de lecturas y comentarios, pero prometo cargar las pilas junto al mar y ponerme al día en cuanto regrese. Cuídenme el jardin en mi ausencia. Bss.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Efectos secundarios en EUROPALABRA


En Terradillos de Abajo nunca pasa nada. Sisebuto y Jacinto se sientan cada tarde a la puerta de la taberna. Recuerdan a aquella rubia extranjera que preguntó por dónde se iba a Segovia, a la familia madrileña que olvidó al abuelo en el servicio o cuando se pusieron de moda las pastas que vendía la Engracia. Desde que construyeron la autovía por Terradillos de Abajo nunca pasa nadie. Aunque cerró hace años, Sisebuto y Jacinto siguen sentados cada tarde a la puerta de la taberna. Por la vieja carretera sólo circulan los recuerdos.

martes, 30 de agosto de 2011

El límite

Durante años su amor se disfrazó de amistad vestida con confidencias, miradas cómplices y risas compartidas. Podría haber ocurrido antes, después o nunca, pero fue entonces. Y tras ese beso no había retorno. Podrían jurarse amor eterno, reirse o fingir que nunca ocurrió. Lo difícil no era besarse, sino coincidir en la interpretación. Ella soñó que no acababa nunca y él, que nunca empezó.  Vacía de amor, desnuda, la amistad se evaporó. Tras de sí fue dejando un rastro de recuerdos platónicos que nunca debieron cruzar el límite.

domingo, 28 de agosto de 2011

Xavier Blanco: el visitante nº100

Desde que Anita dinamitó la entrada de estos jardines ha pasado poco más de un año aunque, como detuve el tiempo, podría parecer un suspiro si no fuera por los ecos del centenar de amigos que se han ido acomodando entre los árboles o junto a las tres rosas amarillas.

El número 100 fue esta semana Xavier Blanco a quien prometí un regalo por su redona adhesión a este espacio, sin saber que el premio me lo iba a llevar yo en forma de caleidoscopio. No tengo más que mis palabras, y unas cuantas ranas en una charca, para ofrecer a mis visitantes pero, por una vez y sin que sirva de precedente, me las guardo y os dejo con su perfil y un par de textos, que hablan por sí solos y parecen escritos para este particular homenaje centenario.


Xavier Blanco:

Pirata de sueños, surcador de mares, naufrago de todas las tormentas. Siempre a lomos de un unicornio alado, sin brújula, sin estrellas que me guíen. Al albor de las olas, esclavo del viento. La bolsa de los deseos llena. Un cielo azul y un papel en blanco, mis únicos tesoros.





Era su micro número 100
Transitaba perdido por una carretera secundaria. El cuentakilómetros punteaba 100. Conducía absorto, sólo cien palabras para escribir un relato. Caviló la trama una y cien veces. Con una mano asía el volante, con la otra, el ordenador. El corazón bombeaba a cien. Una señal desconocida despistó su atención: “animales sueltos en 100 Km”. 100 árboles se atravesaron en el camino, 100 unicornios alados cruzaron el cielo, 100 sombras alargadas eclipsaron su imaginación, 100 improperios soltó. Antes de estrellarse pudo apretar la tecla enviar. Se proyectó contra un roble centenario. Su cuerpo quedó fragmentado en 100 pedazos. Era su micro número cien

La abuela cumple 100 años



Muntaner, 12. María”. No era el SMS de siempre, ¡sorpresa, me citaba en el despacho! La puerta estaba entornada, ansioso por ese nuevo encuentro, me desnudé raudo y encendí la luz, allí estaba María, pero en compañía. La familia al completo, parecía una boda. Miraban atónitos, yo “en pelotas”, ataviado con mis camperas y el birrete de graduación. Cosas de abogados. Esa manía mía de no reparar en los detalles, no había tiempo para interrogaciones. ¿Dónde? Si hubiera preguntado ¿cuándo? Lo mejor la cara de la abuela, que entraba en ese momento. No se cumplen cien años todos los días. Con orgullo, balbuceé: "¡felicidades abuela!". Dos galeotes uniformados entraron por la puerta: “procedan a la detención del exhibicionista” –un vecino había llamado a la policía-. Un silencio aterrador invadió la sala. Carlitos, mi sobrino, aplaudió. Los demás le siguieron. Escuché a papá decir alguna palabrota.

jueves, 25 de agosto de 2011

Picasso

Pablito se pasa toda la mañana en un metro cuadrado de arena. No se acerca al agua más que para rellenar el cubo rojo que le regaló la abuela, con su pala azul y su rastrillo amarillo. Sus padres le miran de reojo desde las tumbonas y susurran entre risas.
- Dice que es la prima Susi
- Este niño... no podría hacer castillos como todos...

martes, 23 de agosto de 2011

Palabra de honor

Se matriculó en Derecho por tradición familiar, pero desde el principio supo que aquello no era lo suyo. Cambió las clases por  el mus en la cafetería de la facultad, las mujeres que se dejaban y las juergas con los amigos, no necesariamente en este orden. Cada mañana de resaca recordaba el juramento que le hizo a su padre y despertó muchos días gritando socorro ante la imagen amenazante del espíritu de su abuelo. Les dio su palabra de honor de vestir la toga con dignidad. Realmente pensó que nunca llegaría a complacerlos, pero el destino es caprichoso. Mientras se mira en el espejo, marca de memoria el número de casa y deja un mensaje en el contestador.
- Hola. Soy yo. Esta tarde estrenamos "El abogado" en el Teatro Alcázar. Estáis invitados.



Microrrelato seleccionado en el mes de agosto del III Concurso de Abogados